Poe
¡Vedla! ¡Es noche de gala
en los últimos años solitarios!
La multitud de ángeles alados,
con sus velos, en lágrimas bañados,
son público de un teatro que contempla
un drama de esperanzas y temores,
mientras toca la orquesta, indefinida,
la música sin fin de las esferas.
Imágenes del Dios que está en lo alto,
allí los mimos gruñen y mascullan,
corren aquí y allá; y los apremian
vastas cosas informes
que el escenario alteran de continuo,
vertiendo de sus alas desplegadas,
un invisible, largo Sufrimiento.
¡Este múltiple drama ya jamás,
jamás será olvidado!
Con su Fantasma siempre perseguido
por una multitud que no lo alcanza,
en un círculo siempre de retorno
al lugar primitivo,
y mucho de Locura, y más Pecado,
y más Horror -el alma de la intriga.
¡Ah, ved: entre los mimos en tumulto
una forma reptante se insinúa!
¡Roja como la sangre se retuerce
en la escena desnuda!
¡Se retuerce y retuerce! Y en tormentos
los mimos son su presa,
y sus fauces destilan sangre humana,
y los ángeles lloran.
¡Apáganse las luces, todas, todas!
Y sobre cada forma estremecida
cae el telón, cortina funeraria,
con fragor de tormenta.
Y los ángeles pálidos y exangües,
ya de pie, ya sin velos, manifiestan
que el drama es el del "Hombre", y que es su héroe
el Vencedor Gusano.
domingo, 14 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
SUMO (remembranzas)
Ayer fue el último de los jueves del ciclo armado por el grupo Mil botellas. Presentaron el libro de Damián Damore, Luces caliente. Fue presentado como “el pasaje febril de las noches y los días de unos adolescentes fanáticos de sumo que, persiguiendo incansablemente a sus ídolos, reinventan el paisaje y trazan una línea imaginaria entre la capital y el conurbano bonaerense”.
Fue genial escuchar a Andrea Prodan hablar sobre su hermano, en un momento dijo algo así como; -Luca lo que tocaba lo transformaba. Le ponía magia diría yo.
Se escucharon algunos nombres como “ropas profanas” la banda de Andrea, y algún otro perteneciente a una que promete “los psíquicos litoraleños”.
martes, 9 de diciembre de 2008
Hugo Mujica
EL ANUNCIO
Raro relámpago del
instante,
brilla y ciega sobre
un plato blanco y vacío.
Hay que acoger el fulgor de la ausencia,
reflejar
el don de lo que no está
en cada cosa que creamos.
Raro relámpago del
instante,
brilla y ciega sobre
un plato blanco y vacío.
Hay que acoger el fulgor de la ausencia,
reflejar
el don de lo que no está
en cada cosa que creamos.
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