martes, 20 de mayo de 2008

Las razones del amor, Harry G. Frankfurt.


Parte en el segundo capítulo, del tan trillado problema; si dos mujeres se están ahogando, una es la mujer del hombre que está viendo la situación y la otra es una desconocida, ¿a quién debería salvar? Lo primero que pensamos, si tenemos un sentido del humor un poco sarcástico es; salva a la desconocida, bueno, esto que en principio parece una broma ha generado controversias sobre las condiciones del matrimonio de ese hombre, si era por interés, si se peleaba con su mujer, si no recuerda que estaba casado, etc.

Para evitar todas las objeciones, el autor, decide sencillamente que el hombre debe salvar a una de las dos, una es una desconocida y la otra es la mujer a la que ama, y punto. Si la ama realmente no cabe la posibilidad de duda ni de ningún tipo de pensamiento reflexivo, se tira a salvarla (yo diría, incluso aunque no sepa nadar).

Por qué sucede esto, por qué amar a alguien es querer lo mejor para esa persona y ante la inminencia del peligro tendemos a protegerla. “En sí mismo el amor es, para el amante, una fuente de razones”.

12 comentarios:

Gabrielus dijo...

Ya te agendé Lau!
Besotes!!
Gab

Helena dijo...

Gaby!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
No me sorprende que seas mi primer visitante!!!!!
Gracias por venir.
Besotesssssssssss

Elefantes viajeros hindúes. dijo...

Las enormes esencias de las veletas sobre la pirámide yang romántica y hedonista en rayuela.

Shanti om.

Peperina Lennon.

Natasha dijo...

...si ese es el gran principio de la vida... el amor no deja ningún resquisio, ninguna duda sobre que hacer... no hace falta reflexionar nada, no hace falta pensar en, si se hace bien o mal... el amor sólo tiene una via... la del árbol de la vida...

Gracias querida Helena... un hermoso post que ilustra elocuentemente la diferencia entre el camino del árbol de la vida y el sendero del árbol de la ciencia del bien y del mal...

Un gran barazo de la hija de la noche

Naty

Helena dijo...

Elefantes viajeros, qué bueno verte por acá, tus post y tus comentarios me revuelven las ideas. A veces pienso si realmente debería razonarlos en la forma en que lo hago o sólo dejarme llevar por el sonido de las palabras.
En este caso, creo que hay en el arte de amar mucho de hedonismo, pero también se ponen en juego cosas espirituales que nos llevan a lo opuesto.
Un abrazo

Helena dijo...

Naty, pasé y he visto que estás de vuelta???
A veces no son los valores morales, sino la propia vida la que nos juega en contra.
Gracias por pasar, te dejo un abrazo.

Adrianófanes dijo...

Me hace acordar a ese tipo de preguntas que te hacen cuando estás poniendo en juego los sentimientos, así, en una conversación informal...Del estilo: "Vas en un bote y se caen tres personas: fulano, mengano, zutano...¿A quién le tirás el salvavidas?".

A veces esas disyuntivas son demasiado problemáticas. Pero...Bueno, en caso de elegir, creo que un sentido común sería el de optar por la persona que más ha hecho por nosotros, que forma parte de nuestra vida, y ello no estaría en relación con el despreciar a otra persona, no necesariamente quiere decir eso...

En fin...

Celebro de verdad que hayas vuelto a abrir un espacio propio, el de Helena, a mi parecer intuyo que hay más luz que oscuridad, es más...más estoico quizás, no sé cómo definirlo...

Que vaya bien todo...Disculpá que te escriba así, a las corridas...Son tiempos muy complicados para mí.

Te mando un gran abrazo. Gracias por tenerme en cuenta.

Helena dijo...

Hola Adriano, ¿Sabías que Carpócrates vive en Alejandría bajo el reinado de Adriano? Dicen que era un "vivero gnóstico".
Te doy mil gracias por pasar por mi nuevo espacio, destinado a la reflexión filosófica. Sé que no estás de ánimo y aún así pasar, más agradecida aún, la verdad es que no te esperaba, fue una sorpresa verte.
No te tengo en cuenta sino que formas parte de mi vida, ayer mirando ganar a BOCA contra el Atlas me di cuenta de ello. Jajaja.
Bueno, nos vemos.
Besos y abrazos.

Té Verde dijo...

Me surge la pregunta...

¿Y si el tipo no sabe nadar y tiene fobia al agua? Y es consciente que su mujer querría que él viviera, en el caso de amor mutuo.

Te agrego.

Abrazos ALE

Anónimo dijo...

Laura, me parece una muy buena iniciativa la que estas proponiendo.
Pensar juntos Pensar con el otro... en la otredad. La capacidad de potencia de sentirse otredad para pensar. La otredad es uno con el otro. Sin el otro, uno no es, con esto digo, el otro siempre "significa" y en esa significacion existen categorizaciones. A veces muy confusas... pero al ser sujetos de la cultra... categroizamos la otredad... por que digo esto?
En primer lugar, como mencione por la posibilidad de pensar juntos en un Blogg, en segundo lugar en referencia a la "entrada orginal" del Bolgg quien es el otro y que siginicacion le otorgo al que se ahoga?
Como el amor no entinde de estas cosas, la otredad va a ser impulso, deseo, carne, necesidad de ser yo.
Cesar

Helena dijo...

Ale, qué buena pregunta, yo diría que depende de cada uno si se tira y tenemos tres ahogados, o si empieza a correr por todos lados a los gritos. La desesperación ante la impotencia de poder ayudar al prójimo, más allá del rol que cumpla en nuestra vida, es terrible.
Un abrazo

Helena dijo...

Cesar, mil gracias por pasar, tus aportes son increíbles y tu participación y compromiso con los demás es maravilloso.
Yo creo que hay momentos críticos a nivel social que favorecen el aislamiento, pero siempre hay quienes, incluso en medio de la tormenta, salen a luchar por los demás. Me acordé de una canción que estuve escuchando ayer; "Yo vengo a ofrecer mi corazón" por Mercedes Sosa.
Yo creo que vos entras en ese perfil.
Un abrazo